La lentitud puede deberse a múltiples causas, como saturación del ancho de banda, equipos con capacidad insuficiente, configuraciones incorrectas, interferencias o aplicaciones que consumen demasiados recursos. Mediante una evaluación y el monitoreo del tráfico es posible identificar donde se encuentra el problema y aplicar mejoras sin tener que realizar cambios innecesarios en su infraestructura.